La crisis de 1888 y el diálogo con los Evangélicos
Antes de abarcar estos dos temas tan problemáticos y controversiales a través de la historia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, y que ha dejado huella en cada generación, es mi prioridad, hacer una breve descripción del panorama, sobre el cual, estos dos problemas se suscitaron.
Para que de esa manera, se pueda hacer una comparación entre estos dos acontecimientos, sobre los temas discutidos en estas reuniones, la personalidad de los agentes activos en estas pláticas y las consecuencias tanto positivas como negativas que estas discusiones generaron.
La crisis de 1888
1888 fue y es una de las fechas importantísimas para la iglesia adventista del séptimo día, ya que en esta discusión presentada en Minneapolis E.U de 1888 a 1900, se aclararon varios puntos determinantes para la organización. Pero cabe aclarar que esta discusión, ya venía dándose desde 1886, cuando se presento una reunión en Batlle Creek Michigan, donde según Buttler argumento lo siguiente en una carta dirigida a Elena G. White
“Llegó el hermano E.J. Waggoner,… pertrechado para el conflicto. Se convocó el comité teológico. Yo tenía que actuar como presidente, pero decliné dado que al representar una determinada posición en el debate, se podría suponer que favorecería a una parte. Fue elegido el hermano Haskell como presidente, y se estableció el comité. Cuatro -Haskell, Whitney, Wilcox y Waggoner-, eran favorables a la posición de Signs. Cinco -Smith, Canright, Covert, J.H. Morrison y yo mismo-, sosteníamos la posición contraria. Mantuvimos una conversación de varias horas, pero ninguna parte convenció a la otra. La cuestión era ahora si debíamos llevar el tema a la Asamblea y tener un gran debate público al respecto, o no. No podía aconsejar que se lo llevara, y me sentí mal previendo que resultaría sólo en acaloramiento y disputa. Hice recomendaciones y dispuse preámbulos y resoluciones aplicables a nuestro curso de acción, en relación con la manifestación pública de esos temas
” .
Las animosidades y rencores que florecieron con posterioridad en la Asamblea de la Asociación General de 1888, tuvieron su germen en la Asamblea de Battle Creek de 1886, en relación con la ley en Gálatas [1]
Fueron varios puntos tocados en esta asamblea, pero el punto que en verdad conmociono fue la Ley en Gálatas 3. Referente a los Pactos. Tema que con anterioridad ya habías sido abarcado por J.H Waggoner (padre) quien creía que la Ley en Gálatas se refería a la Ley Moral.
J.H. Waggoner [el padre de E.J. Waggoner] sostuvo esa posición en su libro The Law of God. (J.H. Waggoner, The Law of God: An Examination of the Testimony of Both Testaments –Rochester, N.Y.: Advent Review Office, 1854- p. 81)
Pero estos comentarios que Waggoner (Padre) había hecho con anterioridad en su Libro, fue apagado por una carta que Elena White le escribió.
La señora White, poco tiempo después, tuvo una visión en la que se le mostró esta cuestión de la ley, y escribió inmediatamente a J.H.W. acerca de que su posición sobre la ley era errónea, y correcta la del hermano Pierce. (Carta de Uriah Smith a W.A. McCutchen, 8 agosto 1901, Manuscripts and Memories of Minneapolis -Pacific Press Publishing Association, Boise, Idaho: 1988-, p. 305. Citado en lo sucesivo como MMM).
Este hermano Pierce sostenía la siguiente posición
Stephen Pierce. Pierce sostuvo que la ley en Gálatas era “el sistema de la ley”. (S[tephen] P[ierce], “Answer to Bro. Merriam’s Questions Respecting the Law in Gal. iii” RH 10, 23 –8 octubre 1857-). En otras palabras, Pierce concibió ambas leyes -moral y ceremonial-, como “la ley” en Gálatas 3.
Asi que poco tiempo después de La muerte de Waggoner padre, se levanto si hijo E.J Waggoner con una similitud discusión, quien sostenía una postura contraria a Buttler (en ese entonces presidente de la asoc. Gral.)
Hacia 1884, E.J. Waggoner estaba defendiendo que Gálatas 3 se refería a la ley moral. En referencia al tutor o guía de Gál. 3:24, Waggoner explicó: “Hay que observar que la ley no señala a Cristo –ese oficio le está encomendado a otra cosa-, sin embargo nos lleva, nos atrae y empuja hacia él como nuestra única esperanza” (E.J. Waggoner, “Under the Law” –continued-, The Signs of the Times 10, 35 –11 septiembre 1844-, p. 553 y 554).
E.J. Waggoner coincidía con su padre en que la “guía” ["ayo", o "tutor"] en Gálatas 3 era la ley moral. Pero ahí terminaban las coincidencias. Joseph Waggoner [el padre] enseñó que el antiguo pacto terminó con Cristo, momento en el que él instituyó el nuevo. Había escrito: “Sabemos que el Nuevo Testamento o pacto, comenzó con la muerte del Testador, que es el preciso momento en el que cesó el primer pacto” (J.H. Waggoner, “The New Covenant”, RH, 26 mayo 1853). Eso es dispensacionalismo.
Pero claro, Waggoner hijo, tenía una diferencia particular con la enseñanza de su padre
E.J. Waggoner, por el contrario, enseñó que los dos pactos no son una cuestión de tiempo, sino condiciones del corazón individual. En relación con los pactos, para Waggoner fue aún más crucial la respuesta a esta pregunta: “¿Quién hizo las promesas?” Bajo el antiguo pacto, el pueblo hizo la promesa de obedecer la ley. Bajo el nuevo pacto, Dios hizo la promesa y el pueblo tuvo fe en la Palabra de Dios.[2]
La nueva enseñanza de Waggoner, entraba en completa contradicción con la concepción de la Ley en Gálatas según la postura de Buttler, quien creía lo siguiente:
Estoy convencido (G. Buttler) de que la inmensa mayoría de nuestro pueblo y pastores sostienen la posición de que la ley añadida [de Gálatas 3:19] a causa de la transgresión de la ley moral, es el sistema reparador de los tipos que señala a Cristo, y que la ley que es objeto principal de discusión del apóstol en su epístola a los Gálatas, es la ley ceremonial.
Creemos que esa ley ha existido siempre y que su transgresión hizo necesaria la introducción de otra ley debido al pecado, a modo de remedio para el pecado. La referencia es a la ley de los tipos y las sombras, que conduce a Cristo” (Carta de G.I. Butler a E. White, 20 junio 1886, Madison, Wisconsin).
Asi es como el debate comenzó y permaneció causando mucho daño a la iglesia, al grado que durante todo ese tiempo de desacuerdo, hubieron grandes disputas, controversia a la unidad de la iglesia, incluso afectaba la posición de ciertas revistas, que escribían de acuerdo a las ideas que del que dirigía (George Butler The Gospel Sickle’) contra (The Signs’ por E.J. Waggoner) .
Esta discusión la concluyo Elena G. White con la siguiente declaración en agosto de 1890
“Es evidente que el nuevo pacto estaba en vigor en los días de Abrahán, puesto que entonces fue confirmado, tanto por la promesa como por el juramento de Dios, ‘dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta’ (Heb. 6:18)
” (Id., p. 387 y 388).
E. White continuó sus observaciones relativas a los pactos:
“Pero si el pacto confirmado a Abrahán contenía la promesa de la redención, ¿por qué se hizo otro pacto en el Sinaí? Durante su servidumbre, el pueblo había perdido en alto grado el conocimiento de Dios y de los principios del pacto de Abrahán. Al libertarlos de Egipto, Dios trató de revelarles su poder y su misericordia para inducirlos a amarle y a confiar en él. Los llevó al mar Rojo, donde, perseguidos por los egipcios, parecía imposible que escaparan, para que pudieran ver su total desamparo y necesidad de ayuda divina; y entonces los libró. Así se llenaron de amor y gratitud hacia él, y confiaron en su poder para ayudarles. Los ligó a sí mismo como su libertador de la esclavitud temporal.
Pero había una verdad aún mayor que debía grabarse en sus mentes. Como habían vivido en un ambiente de idolatría y corrupción, no tenían un concepto verdadero de la santidad de Dios, de la extrema pecaminosidad de su propio corazón, de su total incapacidad para obedecer la ley de Dios, y de la necesidad de un Salvador. Todo esto se les debía enseñar…
Los israelitas no percibían la pecaminosidad de su propio corazón, y no comprendían que sin Cristo les era imposible guardar la ley de Dios; y con excesiva premura concertaron su pacto con Dios. Creyéndose capaces de ser justos por sí mismos, declararon: ‘Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos’ (Éx. 24:7)… apenas unas pocas semanas después, quebrantaron su pacto con Dios al postrarse a adorar una imagen fundida. No podían esperar el favor de Dios por medio de un pacto que ya habían roto; y entonces viendo su pecaminosidad y su necesidad de perdón, llegaron a sentir la necesidad del Salvador revelado en el pacto de Abrahán y simbolizado en los sacrificios. De manera que mediante la fe y el amor se vincularon con Dios como su libertador de la esclavitud del pecado. Ya estaban capacitados para apreciar las bendiciones del nuevo pacto.
Los términos del pacto antiguo eran: Obedece y vivirás… El nuevo pacto se estableció sobre ‘mejores promesas’, la promesa del perdón de los pecados, y de la gracia de Dios para renovar el corazón y ponerlo en armonía con los principios de la ley de Dios
” (Id., p. 388 y 389. Original sin atributo de cursiva).
E. White enfatizó que el antiguo pacto era legalismo, tal como había enseñado Waggoner. Sólo la promesa del nuevo pacto proveía el perdón de los pecados y la ayuda divina[3]
Cabe aclarar que Waggoner estaba en lo correcto pero no del todo, no en su manera dispensacionalista que el concebía. Ya que la Ley en gálatas como lo explico Elena White, era un solo pacto.
DIALOGO CON LOS EVANGELICOS
Otro de los conflictos que se presento en la historia de la iglesia adventista del séptimo día, fue el dialogo con los evangélicos, quizá uno de los problemas que causaron tanto cosas positivas como negativas en la iglesia.
A raíz de un libro que se pretendía escribir sobre los adventistas del séptimo día que los confirmaba como una secta, Walter Martin (especialista en este ramo) con el apoyo de su amigo Donald Barnhouse (famoso locutor) contactaron con ciertos adventistas del séptimo día, para poder saber exactamente cuál era la posición de los adventistas. Así que a razón de este dialogo con evangélicos y adventistas, este Walter fabrico unas 44 preguntas que fueron claves para saber cuan cristianos eran los adventistas, al final se sorprendió de cuan cristianos eran y no una secta como se pensaba, termino escribiendo un libro llamado “adventismo del séptimo día” donde confirmaba a la iglesia adventista como cristianos verdaderos y no una secta, por lo cual, Walter les pidió de favor, que publicaran las 44 preguntas con sus respuestas respectivas para que fuera una base de su libro al ser leído. Walter termino siendo corrido de su trabajo por traición. Esas 44 preguntas impresas por la review and herald en 1957 bajo el nombre de “Questions of Doctrine”, las cuales fueron enviadas a todos los pastores evangélicos. Pero se presentaron dos controversias
1. Expiación y perdón.
2. La humanidad de Cristo.
Pero no se le repartió esta impresión al ptr. M. L. Andreasen, quien era profesor jubilado, ya que Leroy Froom uno de los adventistas presentes en los diálogos con los evangélicos, y el pres. de la asoc. Gral. Lo tomaron por indiferente, porque sabían que no estaría de acuerdo con algunas posturas descritas en “questions of doctrine”
Así fue como Andreasen molesto por este suceso, se dio a la tarea de llamar a estas enseñanzas como “la nueva teología”, y publico una serie de panfletos “cartas a la iglesia” las cuales causaron mucho daño a la iglesia. Fue entonces cuando comenzó un debate entre adventistas del séptimo día.
Por el libro escrito por Walter, se les abrieron los pulpitos de las iglesias evangélicas a los adventistas del séptimo día, pero mientras Leroy Froom predicaba sobre las doctrinas escritas ya establecidas, por otro lado Andreasen predicaba en contra de esas enseñanzas, asi que el presidente de la asoc. Gral. Consintió en desfraternizar a Andreasen para calmarlo.
Pero uno de los discípulos de Andreasen era Robert Brinsmead quien tomo tres cosas de su maestro, pero la principal era el “Concepto de la última generación” quien decía que la debe ser perfecta, en el sentido de impecabilidades, por el ejemplo de Cristo, así como Cristo venció todo pecado así también nosotros debemos hacerlo (prelapsario). A este movimiento se le unieron muchos pastores entre estos estaban E. Heppenstal, Desmon Ford, Hans Lakadell, etc.
Este Brismead estaba contento por su nueva luz, y por ser parte de los centristas, quien al acudir con el presidente de la asoc. Gral. Lo decepciono al decirle que nunca se hubiera Brismead de su posición anterior (Andtreasen), así que se decepciono y se fue de la iglesia, pero a partir de eso surgió un gran problema entre
* Centristas: Cristo solo nos declara justos, pero impecables hasta su venida.
* Históricos: Cristo nos hace justos e impecables.
Y claro, a raíz de todo esto, Desmon Ford salió de esas posiciones, colocándose en otra, donde más tarde negó la existencia de un santuario en el cielo, y que la expiación se realizo una sola vez, cuando Cristo murió por nosotros en la cruz.
Finalmente para el 04 de octubre de 1979, la iglesia convoco a una reunión donde se pusieron de acuerdo en estos asuntos, tomando la posición centrista.
| CRISIS | TEMAS EN DISCUSION | PERSONALIDAD DE TEOLOGOS IMPLICADOS | CONSECUENCIAS DE ESTOS EVENTOS | |
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| LA DE 1888 |
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| DIALOGO CON EVANGELICOS |
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GRACIAS PASTOR ABNER, POR SU GRAN PREOCUPACION, ESMERO Y PACIENCIA CON NOSOTROS, GRACIAS POR SER UN GRAN EJEMPLO EN LA FACULTAD COMO PROFESOR Y SOBRE TODO COMO PASTOR Y AMIGO. DIOS LE BENDIGA A USTED Y A SU FAMILIA
Bibligrafías
[1] Paul Penno, La Ley y Los Pactos en la Historia de La Iglesia Adventista del Séptimo Día.
[2] Paul Penno, La Ley y Los Pactos en la Historia de La Iglesia Adventista del Séptimo Día.
[3] Paul Penno, La Ley y Los Pactos en la Historia de La Iglesia Adventista del Séptimo Día.
Estudia el 4to año de Teología en la Universidad de Montemorelos; actualmente apoya a los jóvenes de la iglesia de Nuevo Repueblo, en la ciudad de Monterrey NL. Su versículo favorito es Deuteronomios 31:8 y su historia preferida es la de Jonas.
AB_
May 3rd, 2010
UNA PREGUNTA…¿PARA QUE TOMAR UNA POSICION CENTRALISTA…..QUE BENEFICIO TENGO DE TAL POSICION?
TU COMO ADVENTISTA ¿CUAL ES TU POSICION?